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La importancia del Casco de los Caballos

Sin casco no hay caballo

Sin casco no hay caballo; así reza el dicho y refleja en su totalidad su importancia. Ya algo hablamos acerca de los cuidados del casco en una nota anterior. Esta vez ahondaremos un poco más en ello y sus consecuencias producidas por el mal cuidado junto a algunos consejos para prevenir.

Los cascos del caballo son como las uñas de los hombres y se regeneran permanentemente a un ritmo de 0,8 centímetros aproximadamente por mes. Esto ayuda al equino a resguardarse del desgaste provocado por el suelo… en la naturaleza. Sin embargo, debido al uso distinto al natural que damos a los caballos, éstos llevan herraje para protegerlos de golpes, previniendo lesiones de hueso, articulaciones, ligamentos y tendones. Aunque hay nuevas corrientes que indican que se puede tener un caballo “descalzo”… pero esto da para una nota aparte.

El casco de un caballo doméstico es muy propenso a sufrir heridas e infecciones pues está en constante contacto con el suelo, por ello es necesario mantener una cama seca cuando se encuentre en su pesebrera al igual que el piso cuando se encuentre fuera de esta. Mantener una cama limpia es de suma importancia pues el caballo pasa muchas horas en ese lugar comiendo, durmiendo y ensuciando con sus propios deshechos. Y es en este lugar donde comúnmente se contaminan los cascos.

Para prevenir lesiones se debe revisar constantemente las condiciones del casco fijándose que su ranilla esté en buenas condiciones y no manifieste malos olores. Se debe buscar grietas en el exterior de estuche córneo del casco y asegurar que donde descanse su caballo esté limpio y seco. Hay en el mercado muy buenos productos que dejan una película protectora que aísla de la humedad la planta del caballo junto con combatir lesiones podales.

Una lesión común por cascos en mal estado se manifiesta en cojera. Se puede notar cuando en forma constante el caballo no se apoya en todos sus cascos cuando descansa; no quiere apoyar uno en particular en el suelo. Haga trotar tirando de una cuerda a su caballo y observe si se carga más en una mano o pata. A veces el caballo indica dolor al trotar mirándose la mano afectada o cargando más la grupa hacia la pata que no presenta problemas pues descansa su peso en ésta que está en buenas condiciones.

Hay caballos que por el esfuerzo físico y la edad quedan un poco resentidos luego del entrenamiento y no tiene que ver con los cascos, en estos casos hay que ayudarlos con vendas, masajes y algunos productos que ayudan a aliviar el dolor. Si es muy viejo el ejemplar, podría evaluar su retiro de los trabajos y dejar que pase sus últimos tiempos en paz luego de haber dado tanto por su dueño.

Como siempre, si un caballo se nota enfermo y acusa dolor debe llamar a un veterinario; es lo que amerita una tenencia responsable de estos nobles compañeros.

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